Bienvenidos

"HISTORIA, émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo por venir..."

(Miguel de Cervantes, Don Quijote de La Mancha, I. IX)
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jueves, 18 de junio de 2015

II Congreso Iberoamericano de Estudios Chinos (Barcelona, España)


II CONGRESO IBEROAMERICANO DE ESTUDIOS CHINOS, QUE SE VA A CELEBRAR LOS PRÓXIMOS DÍAS 25 Y 26 DEL PRESENTE MES DE JUNIO EN LA CIUDAD DE BARCELONA (ESPAÑA). HABRÁ PARTICIPACIÓN DE NUESTRO COORDINADOR DEL DOCTORADO, JULIO LÓPEZ SACO. MUCHOS ÉXITOS. SALUDOS CORDIALES.

XI Jornadas de Investigación Humanística-UCV

EN EL MARCO DE LAS XI JORNADAS DE INVESTIGACIÓN HUMANÍSTICA Y EDUCATIVA SE PRESENTÓ EL SIMPOSIO TITULADO LA HISTORIA: SUBJETIVIDADES, MITIFICACIONES Y SIMBOLOGÍA EN SU PROCESOS Y SENTIDOS, EN EL QUE PARTICIPARON PROFESORES DE LA CÁTEDRA DE HISTORIA UNIVERSAL DE LA ESCUELA DE HISTORIA EL DÍA DE AYER, 17 DE JUNIO. MODERADO POR NUESTRO COORDINADOR DEL DOCTORADO, SE PRESENTARON CINCO MAGNÍFICAS PONENCIAS. LA ASISTENCIA DE PÚBLICO FUE MUY NOTABLE. SALUDOS. 

miércoles, 20 de mayo de 2015

Seminario: Mitología Griega (UPEL-Barquisimeto)


Nuestro coordinador del doctorado, el profesor Julio López Saco, llevó a cabo un seminario en la UPEL, Barquisimeto, este pasado sábado, en el marco del I Diplomado en Filosofía que se está efectuando en dicha casa de estudios. Con gran presencia de público, del propio diplomado, y de estudiantes y profesores, el seminario sobre mitología griega, fue un éxito. El contenido completo puede encontrarse, verse y escucharse, en youtube. Saludos cordiales. 

miércoles, 4 de febrero de 2015

La Historia en Eventos Postdoctorales


Nuestro coordinador del Doctorado, profesor Julio López Saco, ha participado como ponente en el Primer Programa de Postdoctorado en Ciencias Sociales de la UCV, presentando la ponencia titulada Aspectos de "miticidad" en el hacer histórico y en la sociedad actual. El evento se llevó a cabo el viernes 30 del pasado mes de enero del año en curso. La ponencia estará a disposición del público interesado en la página del Doctorado en Ciencias Sociales: dcsucv.com/. 
Cordiales saludos.

martes, 11 de noviembre de 2014

Invitación: Charla de la profesora María Elena González


El Área de Historia (Doctorado y Maestrías) se complace en invitar a toda la comunidad académica ucevista y al público en general, a la conferencia que dictará este jueves 20 de noviembre de 2014, en la Universidad Simon Bolívar, la profesora Doña María Elena González Deluca, académica de la Historia y docente regular de nuestro programa de Maestría de Historia de América



Dicha conferencia, perteneciente al ciclo ya establecido en esa Casa de Estudios y llamada: "La tertulia de los Jueves", versará sobre parte de las reflexiones de la más reciente investigación realizada por la profesora González y publicada en el libro Venezuela: la construcción de un país... Una historia que continúa (Caracas, Cámara Venezolana de la Construcción, 2013) y que reseñamos en este blog el día de su bautizo oficial. 

La cita será en el Instituto de Investigaciones Históricas-Bolivarium, en la USB a las 11 de la mañana. (Ver la imagen adjunta para mayores detalles) Para llegar hasta el Valle de Sartenejas-Baruta, sede de la mencionada Universidad, se puede tomar un transporte gratuito desde Chacaito y Bellas Artes, en Caracas. Para consultar las horas y rutas de los autobuses, revisar aquí

Les esperamos cordialmente.

El Postgrado en Historia-UCV 

domingo, 2 de noviembre de 2014

Invitación: charla sobre los Niños solados en África


El Doctorado de Historia se complace en invitar a toda la comunidad académica que hace vida en este Postgrado de la Facultad de Humanidades y Educación, así como al público en general a asistir a la charla: "LOS NIÑOS SOLADOS. Niños en las guerras en el África actual: un acercamiento fotográfico" que será dictada por la Licenciada en Historia Aixa Vivas, recientemente graduada en la Escuela de Historia de la Universidad Central de Venezuela, con una tesis de grado versada justamente en este tema, y que recibió mención publicación por el novedoso abordaje de esta realidad histórica del continente africano.


La charla se realizará próximo día miércoles 05 de noviembre de 2014 a las 2:30 pm en el C.C. Los Chaguaramos, sede de este Postgrado, en el Salón de Usos Múltiples ubicado en el piso 3. Para tal evento se espera la presencia del profesor Dr. Julio López Saco, coordinador de nuestro Doctorado y el profesor Daniel Terán, asistente del mismo. Habrá también refrigerios y se entregarán certificados de asistencia a los concurrentes al acto. 

Les esperamos muy cordialmente. 

El Postgrado en Historia-UCV

lunes, 9 de junio de 2014

Ponencias: Cine e Historia (I)



Ponemos a la disposición de nuestros estudiantes, profesores, seguidores y público interesado en general, la conferencia dictada por el profesor Dr. Julio López Saco, coordinador de nuestro doctorado, en el encuentro: Cine e Historia. La mirada de la Historia sobre el cine: ficciones, realidades y personajes. realizado en el Postgrado de la Facultad de Humanidades y Educación de la UCV.

A continuación, adjuntamos el texto íntegro de su ponencia:




Encuentro
Cine e Historia. La mirada de la Historia sobre el cine: ficciones, realidades y personajes
Salón de Usos Múltiples, Postgrado-FHE
30 de mayo del 2014

El Péplum: entre una magna historia y una épica deslumbrante

Julio López Saco

Péplum, una denominación francesa acuñada a principios de los años sesenta del pasado siglo, es un término que designa el cine histórico clásico. Se centró en cierta antigüedad, esencialmente romana, con preeminencia en ciertos períodos, como el del segundo triunvirato o el de la dinastía Julio-Claudia, aunque también en la antigüedad griega. Contó con una suerte de  exitoso subgénero, el relacionado con el cristianismo (en el que se integraría Ben-Hur, William Wyler, 1959). El interés principal estribaba en contar historias aventureras, teñidas de grandilocuencia, de verdadera épica. Se evidenciaba dramatismo (a través de juegos, destrucciones, batallas, hazañas heroicas) y hasta melodrama (con pasiones amorosas de por medio, como el caso Espartaco, Stanley Kubrick, 1960).
Se trata, en consecuencia, de películas de acción, en las que los componentes heroicos y las hazañas individuales se destacan sobremanera (la mencionada Espartaco, Stanley Kubrick, 1960, o Cleopatra, J.L. Mankiewick, 1963, tratada fundamentalmente en su imagen mítica). Los hechos históricos eran vistos, en general, como un telón de fondo, en el que la verdadera historia (aquí en minúsculas), la que interesaba, implicaba una aventura, o aventuras, diversamente entrelazadas, de tipo religioso o socio-político, habitualmente individuales.
Se enarbolaban ciertos valores y comportamientos emanados de la antigüedad, que podrían considerarse ejemplares (sobre todo aquellos de carácter moral) aunque muy ideologizados. No obstante, lo primordial siempre fue la tendencia a la excesiva escenificación, más o menos tópica, a una ambientación no siempre rigurosa (pero siempre de gran espectacularidad) y a la muy pocas veces estricta fidelidad a las realidades históricas. En tal sentido, se solían mezclan episodios y personajes, a veces estereotipados, como astutos villanos o héroes afamados, que no coincidían en el tiempo o en el espacio, o se inventaban personajes históricamente inexistentes (como el ejemplo de la película italiana Ursus, Carlo Campogalliani, 1961). Abundaban, entonces, los anacronismos en tópicos como la vestimenta, los objetos de la cultura material, como las armas, los adornos corporales, y hasta algunas arquitecturas, si bien hubo notables excepciones (Julio César, Joseph L. Mankiewick, 1963).
Su origen se remonta al cine silente, sobre todo en Italia, aunque su esplendor se produjo en las décadas de los 50 y 60, tanto en Hollywood como en la propia cinematografía italiana[1].  En época del cine mudo, el llamado “cine de romanos”, sirvió como mecanismo de propaganda en el litigio que enfrentaba al papado con la, por entonces, joven nación italiana que acababa de arrebatarle sus posesiones. En ciertos filmes se defendía la posición de la Iglesia, y se representaba a Roma como una civilización pagana y decadente (primeras versiones de Quo Vadis, de 1913 y 1924).
Con el fascismo italiano, las películas de romanos se usaron para exaltar el nacionalismo y  justificar el colonialismo italiano (Escipión el Africano, Carmine Gallone, 1937, por ejemplo). Las fuentes de este “cine de romanos” fueron, en su amplia mayoría, adaptaciones literarias de novelas históricas (Los últimos días de Pompeya, Mario Bonnard, 1959), y obras teatrales (Androcles y el León, Chester Erskine 1952, a partir de la obra de Bernard Shaw, o Golfus de Roma, Richard Lester, 1966, de las comedias de Plauto).
Desde una óptica temática, estas películas tratan épocas históricas diferentes y en variado grado: desde las leyendas y mitos de fundación (La leyenda de Eneas, de G. Rivalta, 1962 o Las Vírgenes de Roma, de Vittorio Cottafavi, 1960), o las distintas etapas de la República (Cartago en llamas, Carmine Gallone, 1959, o Aníbal, Bragaglia y Ulmer, 1959), hasta el fastuoso imperio, con sus intrigas (Calígula, de Tinto Brass, 1979), las persecuciones a los cristianos (La túnica sagrada, Henry Koster 1953; Demetrio y los gladiadores, 1954, Delmer Daves) o su indetenible declive (La invasión de los bárbaros, Robert Siodmak, 1969).
El péplum de temática griega mostró algunos ejemplos en los que el rigor histórico y el apego a las fuentes fue más serio (como Ulises, Mario Camerini, 1954), aunque sus personajes, muy heroizados, fueron, habitualmente, verdaderos estereotipos: personajes crueles, héroes fabulosos o mujeres malvadas. La escasez de títulos, en comparación con las películas de romanos, pudo haberse debido a que no se definieron temas-espectáculo grandilocuentes y no existieron gran número de novelas históricas sobre el mundo griego, o no se han adaptado, o, incluso, ha habido algunas complicaciones para hacerlo. No obstante, no se pueden olvidar algunos buenos ejemplos de adaptaciones de tragedias griegas, sobre todo de Sófocles y Eurípides, como la recordada Edipo Rey, de P.P.Passolini, de 1965, y Electra, de M. Cacoyannis, 1962, o biografías de notables personajes del pensamiento heleno (Sócrates, R. Rossellini, 1970).
Las películas de tema histórico se centraron en las Guerras Médicas, el período que la historiografía denomina como helenismo, y en la conquista romana del espacio cultural griego (La batalla de Maratón, Jacques Tourneur, 1959, La destrucción de Corinto, Marco Costa, 1960). Uno de los subgéneros del tema griego de mayor atractivo fue el centrado en los mitos griegos, en los que se destaca cierta espectacularidad, la recreación de los efectos especiales (Jasón y los Argonautas, Don Chaffey, 1963, con efectos artesanales magistralmente elaborados por Ray Harrihausen o Furia de Titanes, Desmond Davis, 1981), así como la plena aventura narrativa y visual, cargada de dificultades pero con un final esperado (La Odisea, Andrei Konchalovski, 1997).

Bibliografía básica

DE ESPAÑA, R., El peplum. La antigüedad en el cine. Editciones Glénat, 1998.
LILLO REDONET, F., El cine de romanos y su aplicación didáctica. Ediciones clásicas, Madrid, 1994.
LILLO REDONET, F., El cine tema griego y su aplicación didáctica. Ediciones clásicas, Madrid, 1997.
SOLOMON, J.,  El mundo antiguo en el cine.  Alianza Editorial, Madrid, 2002.

2 de junio del 2014


[1] En los últimos años se ha producido una cierta revitalización del género con películas como Gladiador (Ridley Scott, 2000); Troya (Wolfgang Petersen, 2004); Alejandro Magno (Oliver Stone, 2004); 300 (Zack Snyder, 2007); Ágora (Alejandro Amenábar, 2009); y la muy reciente Noé (Darren Aronofsky 2014).

El Postgrado en Historia-UCV

lunes, 3 de junio de 2013

Conferencia dada en la "V Jornadas de Reflexión sobre la Enseñanza de la Historia"

Ponemos a la disposición de nuestros estudiantes, profesores, seguidores y público interesado en general, la conferencia dictada por el profesor Dr. Julio López Saco, coordinador de nuestro doctorado, en las V Jornadas de Reflexión sobre la Enseñanza de la Historia.

A continuación, adjuntamos el texto íntegro de su ponencia:




V JORNADAS DE REFLEXIÓN SOBRE LA ENSEÑANZA DE LA HISTORIA.

CASA DE ESTUDIOS DE LA HISTORIA DE VENEZUELA LORENZO A. MENDOZA QUINTERO

28 DE MAYO DEL 2013

Dr. Julio López Saco
Doctorado en Historia, UCV

El vocablo historia. Qué enseñamos y cómo investigamos

Estas sucintas reflexiones teóricas que deseo compartir contemplan dos ámbitos: el referido a la concepción de la historia, y el relacionado con los parámetros en los que se desenvuelve la enseñanza y la investigación históricas.

La palabra griega historia puede significar, en un nivel semántico, información, noticia, relato y narración, mientras que en otro nivel, investigación, conocimiento y saber. Este último es el que ha servido de fundamento de la historia crítica moderna. A partir del pasado, el historiador hace una reconstrucción, una presentación (y presentificación) del mismo por mediación de intuiciones históricas. El vocablo se vincula con la acción de ver, que adquiere primacía, desde la Grecia antigua, sobre la de oír, así como con los inicios de la justicia, en concreto a partir de su carácter testimonial. El carácter crítico que se aplica al hacer historia significa la capacidad del historiador de ejercer como juez.

Es una lectura interpretativa, efectuada a través de los diversos documentos históricos, lo cual implica una racionalización, la que permite emitir juicios históricos, posibilitando con ello el entendimiento histórico, emitido a través de juicios exteriorizados por medio de conceptos. Esto es lo permite al historiador  la posibilidad de enseñar la historia, un proceso que únicamente comienza con el inicio de la actividad historiográfica europea en el siglo XIX. Desde ese momento, se puede hablar entonces del saber histórico, cuyo afán es conocer el pasado de forma organizada, lo que presupone ser consciente de que la existencia humana es histórica y que los individuos son (somos) seres históricos; esto es, se (nos) comprenden (comprendemos) a sí (nosotros) mismos.

La primera manifestación de lo histórico (aunque no de la modernidad histórica), surge a partir de la necesidad, y del sentido de utilidad, de la historia en el seno de la polis griega clásica, unido a la percepción de tal utilidad por el ciudadano. Tales factores, supeditados a la conciencia de la causalidad y la temporalidad, suponen una nueva visión del mundo. La historia se conforma, a partir de entonces, como un saber que interroga pero no responde con seguridad ni posee certezas absolutas.

La realidad histórica presenta varias características que deben tenerse en cuenta: en primer lugar, su carácter multiforme, inaprensible, en especial si se la reduce a los hechos, pues estos son absolutamente indefinidos; en segundo término, el hecho de  que su plasmación en fuentes se da a través de un proceso intencional: “alguien” escribe, graba una inscripción, erige un monumento. El historiador, por lo tanto, trabaja con versiones fragmentarias y, a veces, contradictorias, de una realidad ya interpretada; en tercer lugar, su construcción  desde las fuentes usando criterios de verosimilitud que confieran sentido a la conducta humana del pasado, a través del relato o la narración; en cuarto y último término su relación con las “ideas”: no hay historia de un hecho histórico desnudo, teórico, sino la narración interpretativa, la visión de los hechos ofrecida por alguien.

Ahora bien, ¿qué historia enseñamos y cuál investigamos?. Pues ni la humanista, de sesgo renacentista y esencialmente retórica, moralista y política; ni la historia novelada, que busca el mero entretenimiento lúdico; sino, la erudita, que es jurídica, religiosa y filológica. Esta sería la distinción entre el cuento, la novela histórica y la historia teórica (esto es, académica). El último “tipo” de historia es la que se difunde a partir del siglo XIX, dando lugar a la historia como ciencia, encumbrando como principal instrumento formal de análisis la cita documental y bibliográfica.

Son varios los parámetros que deben tenerse en cuenta a la hora de valorar la enseñanza e investigación históricas. Haremos un breve señalamiento al respecto.

1. La influencia del profesor de Historia sobre las opiniones históricas. Se suele enseñar lo que aprendimos, pero no es esto lo único que se aprende, ni lo único que debe aprenderse. La tarea básica debe ser facilitar herramientas, analíticas e interpretativo-hermenéuticas. En función del peso específico del docente se han querido destacar varios tipos de profesor y, en consecuencia, diversos estilos de enseñanza: el narrador de historias, el profesor científico, el profesor reformista, el filósofo cósmico y el profesor ecléctico; así como los que consideran la historia como el estudio del pasado; aquellos que tratan de las causas y de las consecuencias de los hechos, y los profesores que relacionan el pasado con el presente. Una conjunción de estos tres modos hace, creemos, al docente más competente.

2. La base de la conciencia histórica del alumno-estudiante. La formación histórica de los alumnos depende en parte de la escuela, y en parte del papel de los medios de comunicación de masas, de la familia y del medio inmediato en el que el alumno vive y se desarrolla.

3. El entendimiento del concepto de la memoria colectiva y la creación del pasado como recurso ontológico. Ello supone considerar la función social de la enseñanza de la Historia, ligada a una necesidad de perpetuación del grupo (en el marco del Estado-nacional).

4. Enseñar historia es, en esencia, comunicar. En cualquier acto comunicativo hay que tener en cuenta varios factores: la formación para la comunicación, la adecuación de lo que se comunica, del discurso, al medio y al contexto, así como el aprendizaje de determinadas herramientas; las personas a las que se les comunica, es decir, su predisposición, propósitos e intereses y; lo que propiamente se comunica, en este caso el conocimiento histórico.  En términos generales todavía sigue predominando (a pesar de los nuevos recursos tecnológicos que se aplican a la búsqueda del conocimiento histórico), una práctica transmisiva en la que la comunicación sigue siendo unidireccional: profesor-alumno a través de clases magistrales, factor que incide, sin duda alguna, en la apatía estudiantil.

Enseñar historia, y llevar a cabo una labor de investigación supone, en esencia, preparar a los estudiantes para que se sitúen en su mundo, sepan interpretarlo desde su historicidad y quieran intervenir en él con conocimiento de causa y, por consiguiente, deseen ser protagonistas del devenir histórico.  En virtud de que la enseñanza e investigación se producen en un contexto institucional, se requiere de la colaboración de otras enseñanzas que complementen y ayuden a la consecución y manejo de los conocimientos, sin que los métodos empleados sean mecanismos de un total constreñimiento o parálisis en la hora de expresar y transmitir aquello aprendido.

Es imprescindible también, para finalizar estas reflexiones en alta voz,  una necesaria modernización de los procesos y los usos técnicos, así como una cierta apertura metodológica que conlleve que el camino-método no sea un corsé demasiado ajustado, así como la adecuación formal a la realidad socio-histórica de los currícula oficiales, un hecho que supondría su reactualización paulatina.

Bibliografía básica inicial

ARRONDO, C. & BEMBO, S. (comp.) 2001: La formación docente en el Profesorado de Historia. Rosario. Homo Sapiens
BERMEJO BARRERA, J.C. (1999): Genealogía de la Historia. Ensayos de historia teórica. Madrid. Akal
DUQUE, F. (1996): El sitio de la historia. Madrid. Akal.
FORCADELL, C. et al. (coord.) 2002: Usos públicos de la historia. Zaragoza. VI Congreso de la Asociación de Historia Contemporánea.
MONIOT, H. (1993): Didactique de l’Histoire. Paris. Nathan.
WHITE, H. (1992): Metahistoria. La imaginación histórica en la Europa del siglo XIX. México. F.C.E.

(Caracas, 28 de mayo del 2013)


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